La habitación infantil debe ser cómoda, pero no demasiado cálida. Por la noche, entre 18 y 20 °C favorecen un sueño tranquilo y son suaves para las vías respiratorias. Durante el día, cuando tu hijo juega o lee, entre 20 y 22 °C resultan acogedores sin resecar el aire ambiental. Evita el sobrecalentamiento para mantener un clima interior saludable.
La humedad ideal en la habitación infantil es del 40-60 %. Si es demasiado baja, las mucosas se resecan; si es demasiado alta, existe riesgo de moho, especialmente en paredes exteriores frías donde se deposita el vapor de agua. La humidificación o ventilación automáticas, controladas con Shelly, ayudan a mantener estables los valores.